La Balsa de la Medusa



2015

tapestry

Collection: Claudio Engel

The Raft of the Medusa is a large-format oil painting (491 x 716 cm.) created by French painter Théodore Géricault in 1818-1819. The work graphically narrates the attempt by 150 survivors of the 1816 shipwreck of the French frigate Méduse off the coast of Senegal to return home aboard a fragile wooden raft. The inexperience of the captain, who had been appointed under authority of the recently restored monarchy, resulted in only 15 men managing to survive the desperate circumstances, lack of food, cannibalism and madness and reach home alive. The morbid realism of the canvas—evident in the eloquence with which the dead are depicted and the atmosphere of horror evoked—transformed this painting into a symbol that discredited the Restoration government and earned its creator a place in history as a central figure of French romanticism.

Géricault’s work, which hangs in the Louvre, set out on its own journey along unknown coasts in 1939 when the immanent arrival of German troops in Paris prompted museum authorities to remove the institution’s most precious objects and safeguard them in castles and abbeys far from the front. The Nazi’s had concocted a plan to systematically steal art works from across Europe, confiscating them from museums and the homes of collectors—many of whom were Jewish—and shipping them to Germany to enrich the collections that Hitler was amassing for the glory of the Third Reich.

In her tapestry entitled La Balsa de la Medusa, (The Raft of the Medusa 3,26 x 2,50 m), Josefina Guilisasti brings three different temporalities/time periods into synch as she positions Géricault’s work in dialogue with the threat that World War II implied for art, while these two elements in turn enter into tension with the chosen support—a textile in the Baroque style. This work was woven in the workshops of Galerie Robert Four, in France.

La Balsa de la Medusa, es una pintura al óleo de gran formato (491 x 716 cm.), realizada por el pintor francés Théodore Géricault entre 1818 y 1819. Esta obra narra con crudeza el intento de los 150 sobrevivientes del naufragio sufrido por la fragata francesa Méduse en 1816, cerca de la costa de Senegal, por retornar sobre una frágil balsa a su patria. La falta de experiencia del capitán, designado bajo la autoridad de la recientemente restaurada monarquía, tuvo como consecuencia que solo volvieran con vida 15 personas en medio de la desesperación, la falta víveres, el canibalismo y la locura. El realismo mórbido de este lienzo apreciable en la desenvoltura con la cual se representan los cuerpos moribundos y la atmósfera de horror, le valieron a esta pintura convertirse en símbolo del descrédito del gobierno de la Restauración, y a su creador pasar a la posteridad como el principal exponente del romanticismo francés.

La obra de Géricault, expuesta en el Museo del Louvre, debió emprender un nuevo viaje a costas desconocidas en 1939 ante el inminente arribo de las tropas alemanas a París, por lo que se decidió proteger los objetos más valiosos del museo sacándolos del recinto para ocultarlos en castillos y abadías lejos del frente. Los nazis diseñaron un plan destinado al robo sistemático de obras de arte en toda Europa, las que fueron sustraídas de las casas de familias de coleccionistas –muchas de ellas judías– y de museos, para luego trasladarlas a Alemania con la intención de que engrosaran las colecciones que Hitler planeaba reunir para el engrandecimiento del Tercer Reich.

Josefina Guilisasti, en su tapiz titulado La Balsa de la Medusa(3,26 x 2,50 mtrs), pone en sincronía tres temporalidades distintas, pues la obra de Géricault dialoga con el peligro que implicó para el arte la Segunda Guerra Mundial, mientras que estos dos elementos a su vez, se tensionan con el soporte mismo que se ha escogido, un textil a la usanza barroca. Esta obra fue mandada a tejer a los talleres de la Galería Robert Four, Francia.



Cecilia Brunson Projects – London 
The Raft of the Medusa
Tapestry
2.5 × 3.26 m